
Declaración de Fé
CREEMOS EN UN SÓLO DIOS VERDADERO MANIFESTADO EN TRES PERSONAS: PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Génesis 1. 26).
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación” (2° Corintios 1. 3).
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28. 19).
CREEMOS EN EL SEÑOR JESUCRISTO COMO EL UNIGENITO HIJO DE DIOS
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9. 6).
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad” (Juan 1. 14).
CREEMOS EN EL SEÑOR JESUCRISTO COMO DIOS ENCARNADO
“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna” (1 Juan 5. 20).
CREEMOS EN SU MUERTE VICARIA Y SU OBRA EXPIATORIA POR MEDIO DEL DERRAMAMIENTO DE SU SANGRE COMO ÚNICO MEDIO DE SALVACIÓN
“Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de pecado” (Mateo 26. 28).
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3. 23-26).
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu” (1 Pedro 3. 18).
CREEMOS EN SU RESURRECCIÓN, ASCENCIÓN Y GLORIFICACIÓN
“Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1 Corintios 15. 20).
“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos” (Hechos 1. 9).
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2. 9-11).
CREEMOS EN SU INTERSECIÓN PERMANENTE DELANTE DEL PADRE, A FAVOR DE SUS SANTOS
“¿Quién es el que condenará? Cristo murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8. 34).
“Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7. 25).
CREEMOS EN EL ARREBATAMIENTO DE SU IGLESIA, LA GRAN TRIBULACIÓN, SU SEGUNDA VENIDA Y EL REINO MILENIAL
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4. 16-17).
“Yo le dije: Señor, tú lo sabes, Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (Apocalipsis 7. 14).
“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24. 27).
“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20. 6).
CREEMOS EN LA PERSONA DEL ESPÍRITU SANTO Y SU PODER PARA OBRAR SOBERANAMENTE; REGENERANDO A LOS IMPIOS Y PERFECCIONANDO A LOS CREYENTES
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3. 3).
“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1. 6).
CREEMOS EN LA BIBLIA COMO LA INFALIBLE PALABRA VIVA DE DIOS Y ÚNICA AUTORIDAD PARA LA FE CRISTIANA
“Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3. 16-17).
“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1. 19).
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4. 12).
CREEMOS EN LA SEGURIDAD ETERNA DE LA SALVACIÓN, SÓLO POR MEDIO DEL ARREPENTIMIENTO DE PECADO PARA CON DIOS Y LA FE EN JESUCRISTO
“Testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20. 21).
“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3. 28).
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2. 8).
CREEMOS EN SATANÁS Y SU ACTUAL GOBIERNO EN EL MUNDO, POR MEDIO DE LA ESCLAVITUD DEL PECADO
“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8. 34).
“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2. 2).
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6. 12).
CREEMOS EN LA CONDENACIÓN ETERNA DE TODOS AQUELLOS QUE HAN RECHAZADO A CRISTO COMO SU ÚNICO Y SUFICIENTE SALVADOR
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3. 16-18).
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5. 24).
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8. 1).
CREEMOS EN QUE LA IGLESIA ES EL CUERPO DE CRISTO
“Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12. 5).
“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12. 27).
“Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos” (Efesios 5. 30).
CREEMOS EN QUE TENEMOS UNA COMISIÓN EN EL MUNDO: PREDICAR EL EVANGELIO Y HACER DISCIPULOS
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16. 15).
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28. 19).
CREEMOS EN UNA SANTIDAD COMPLETA
"Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación."
(2 Corintios 7:1)
CREEMOS EN EL DIA EN QUE EL SEÑOR HA DE JUZGAR A LOS VIVOS Y LOS MUERTOS.
“Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos” (1 Pedro 4. 5).
“Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro 3. 7).
“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20. 11-15).